Irlanda: Acantilados, bares y castillos

Nuestra llegada a Dublín vino con inconvenientes adjuntos. Nos perdieron ambas valijas en el aeropuerto, no teníamos abrigo encima y hacia friiiioooo. Dedicamos la primera tarde en ir a buscar nuevas camperas mientras esperábamos que el aeropuerto nos enviara nuestras cosas.
Recorrimos las calles principales de la ciudad totalmente anonadados, que hermosas calles, arquitecturas y que linda vibra tiene Dublín.

Ya abrigados al día siguiente nos fuimos a recorrer los castillos e Iglesias.
St. Patrick Cathedral: Nuestra primera gran sorpresa, esta iglesia fue construida durante el siglo XIII y según cuentan fue aquí dónde San Patricio bautizaba a los jefes celtas. Si quieres puedes entrar pero nosotros solo nos quedamos a admirarla por fuera que no es poca cosa.

La Irlanda celta se caracterizó por una sociedad basada en un sistema de clanes, sistema que llegó hasta la Edad Media. La rivalidad entre los mismos hizo necesaria la creación de sistemas de defensa del territorio,  castillos y torres fortificadas. Esta es la principal razón por la que Irlanda posee tantos, algunos en ruinas y otros en perfecto estado.
Tal es la cantidad que en una ruta por Irlanda se hace raro no encontrarse con un castillo. Y es que si por algo se caracteriza Irlanda, además de por su Guinnes y la celebración de San Patricio, es por estos castillos.

-El castillo de Dublín: Con un origen que se remonta a época vikinga el edificio sirvió como fortaleza militar, prisión, tesorería y tribunales de justicia, además de ser la sede del dominio inglés hasta 1922, momento en que Irlanda consigue su independencia de la corona británica.
Hoy en día, el Castillo de Dublín es un complejo gubernamental y un escenario de ceremonia estatal, además de una visita obligada de la ciudad.
Con su impresionante arquitectura yo aproveche a sacar muchas fotos de stock (¿Dónde voy a conseguir fotos de castillos tan de cuentos de hadas como acá?).
Lamentablemente estaba en reforma y no pudimos entrar pero realmente vale la pena recorrer los alrededores del lugar y sus jardines principalmente.

Fuimos a la Guinness Storehouse, la fábrica y almacén de la cerveza Guinness. Dicen que es otro de los lugares imperdibles que visitar en Dublín. Pero no entramos porque la entrada estaba 26EUR y no nos pareció que lo valía.
Esta antigua fábrica es un templo para los amantes de la cerveza, donde podrás aprender de forma interactiva todos los pasos para la elaboración de su famosa cerveza negra de fama mundial.

Entramos a un museo de fotografía con una obra que nos gusto, vimos la casa de Oscar Wilde, visitamos una plaza con cisnes y fuimos a un shopping con una onda muy estrafalaria.

-Temple Bar: Sin duda alguna, es uno de los lugares más populares de Dublín, es uno de los barrios con más encanto, sus calles adoquinadas, fachadas de colores y la multitud te hacen adentrarte y perderte por él, y sobre todo por sus restaurantes o pubs.
Fuimos a recorrerlo la primer noche y llovía un montón (ya con nuestros abrigos nuevos), con o sin lluvia la zona estaba llena de turistas e Irlandeses disfrutando su porrón o pinta en estos bares repletos de historia.
Volvimos otro día de mañana para hacer algunas fotos e increíblemente los lugares estaban llenos a estas horas de la mañana. Los Irlandeses tienen la fama de ser de «buen beber», sea la hora que sea. 🙂

– Acantilados de Moher: Si de algo estaba segura era que Irlanda es sinónimo de acantilados y vistas increíbles. Lo que mas me entusiasmaba de este viaje era poder ver y sentir estos lugares.
Llovía, hacia frio, viento y así disfrutábamos la caminata por estos acantilados. Si bien había una muralla considerable (que algunos saltaban por una foto) en todo el recorrido eso no nos impidió hacer algunas tomas lindas.

Todo el paseo fue tal cual como me lo imaginaba, el clima me encanto (amo el frio y las nubes tormentosas), los colores del pasto verde chillón y las vistas increíbles.
Solo me hubiera gustado quedarnos un poco mas de tiempo, pero como siempre que vamos a estos lugares tan remoto en tours el tiempo es limitado.

– Vimos como saltaban el muro y sacaban fotos un grupo de adolescentes, nos dio terror por el viento que había.
– Le saque una foto a unas chicas japonesas con una cámara análoga.
– Las mismas japonesas nos sacaron una foto pero no se vio el acantilado.
– El mareado miraba mas el campo lleno de vacas que los acantilados 😛
– La lluvia se largo con todo en la mitad del camino.
– Nos sacamos una selfie y no podíamos abrir los ojos del viento.
– Nos dimos cuenta que las camperas nuevas irlandesas son increíblemente abrigadas.
– Corrimos los últimos minutos para que el tour no se valla sin nosotros.
– Parece tonto, pero fui muy feliz caminando por ahí.

Comimos el tradicional Fish and Chip en un lugar tradicional de Dublín el «Leo Burdock Christchurch«. Compartimos un pescado ahumado y uno frito con papas que el mismo chef llevo a nuestra mesa.
Caminamos un montón por esta ciudad con mucha personalidad, vimos muchas estatuas imperdibles como la de Molly Malone en una de las principales calles, la de Oscar Wilde en una plaza y la de Luke Kelly (cantante, músico folclórico y actor irlandés).

Irlanda es un país que tiene mucho que ofrecer siento que si bien recorríamos 13/14 km por día caminando, si bien hicimos kilómetros para ir a conocer los acantilados y probamos las delicias típicas del lugar nos quedo pendiente mucho por recorrer.
Amamos Irlanda!

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Fotógrafa apasionada del arte, los viajes, el buen comer, los colores y el surrealismo. Creando una mirada propia, disfrutando mucho mas estar detrás del lente expresando mi punto de vista sin palabras.

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