A veces pasa que uno se hace una idea demasiado idealizada de un lugar. O quizás sea que uno tuvo la suerte de andar por tantos lados que cuando llega el turno de conocer un lugar como Bergen, ya la sorpresa no es muy grande.
Quizás sea por su aproche tan comercial o quizás fue que veníamos de pasar dos días en los fiordos y de recorrer varios lugares de Escandinavia ya.
Lo cierto es que, si bien Bergen es un lugar muy bello, le falta algo en comparación del resto de Escandinavia.
El tiempo que le dedicamos, lo aprovechamos de buena manera, recorriendo la bella zona de Bryggen, con sus casas (convertidas en negocios) autóctonas de madera. Mayormente hay tiendas de souvenirs y esas cosas, pero destaca una tienda muy linda de cosas exclusivamente navideñas.
Un McDonald´s no tan clasico en la ciudad, el mas lindo que vimos hasta ahora
Un lugar muy recomendable es el monte de Floynen, en donde se sube a través del funicular (Floibanen) y se tienen unas vistas increíbles de todo Bergen y la costa.
Una vez arriba del monte hay una serie de caminatas disponibles con varios niveles de dificultad, incluyendo algunas en las cuales es necesario llevar carpa para poder pasar la noche y así completarlas.
Haya algunos museos, nosotros no fuimos a ninguno, aunque quizás el más atractivo era el VilVite de ciencia, pero no disponíamos del tiempo suficiente como para hacer una visita y justificar el precio de la entrada.
También hay algunas escapadas cerca de Bergen, incluyendo la iglesia de madera de Fantoft y la pintoresca (pero muy lejana) villa de Ole Bull.
Es agradable el paseo por el barrio de Nostet, en donde las casas son todas muy pintorescas y de estilo clásico, aunque desgraciadamente en la parte del muelle había una obra y grúa descomunal que arruinaban la vista.
Mención aparte merece el hotel automático (Citybox) en el que nos quedamos, realmente de lo mas práctico y nuevo para nosotros.
Al llegar tuvimos que utilizar una máquina de check-in automático, muy sencilla (siempre y cuando tu tarjeta de crédito o débito tenga chip). En dos minutos ya teníamos nuestras llaves de habitación y una hoja impresa con todas las instrucciones del wifi y otras cuestiones.
El ambiente del hotel es tipo hostel, pero la habitación privada con baño, la verdad que estuvo al nivel de cualquier hotel de Escandinavia, un lujo.
Vista desde nuestra ventana
Se ve que en Bergen se aplica mucho lo de hacer todo por cuenta de uno ya que al irnos nos sorprendió la facilidad con la que hicimos el check-in (impresión de boarding pass y despache de valijas) en el aeropuerto, todo muy sencillo y sin interactuar con un humano en ningún momento.
Bergen es un lugar muy lindo, pero si andan cortos de tiempo, quizás sea una opción que no duela tanto a la hora de borrarla del itinerario en pos de dedicarle más tiempo a otros lugares de Escandinavia.
*** Gaby ***